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Listado de los veinte seleccionados -extra Final- de la Primera Convocatoria de Poesía del GRUPO ATLÁNTICO

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  Te encontré – Walter Leandro Ianni López Luz irreprochable – Damián Andreñuk R.I.P. – Cuauhtémoc Rodríguez de la Cruz Acentuación – Denise Piderit Kalisky Cuando envejece el alma – Ana María Gallo Primístico – Sebastián Hamlin Antología – Carlos Agustín Giacomone Shonen – Hernán Alonso Sánchez Ramos Pasos – Jorge Carrasco Basta – Silvia Company de Castro La bestia – Miyuki Jenny Iwamura Carrazana Los pájaros de mi padre – Ana María Caliyuri La barbarie y la gracia – Luis Miguel Garavaglia Acaso una pandemia – Silvina Anguinetti A San Ignacio de Loyola – Juan Carlos Sinnott Fuente y Patria – Mauro Emanuel Montiel Instantes – Elvira Raggada Mendivil Corpóreo – Róger Lázaro Ynca Innovación – Eduardo Omar Honey Escandón Agua al fuego – Ana Paula Martínez Garrigós

Finalistas de la Primera Convocatoria de Poesía del GRUPO ATLÁNTICO

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Participe con su POEMA en el Grupo Atlántico

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Convocatoria de escritores Participe con su POEMA en el Grupo Atlántico Bases Para que su poema sea publicado es importante que cumpla con ciertos requisitos excluyentes y, previamente, será evaluado por la coordinación del Grupo Atlántico para garantizar que el mismo cuente con las condiciones poéticas y gramaticales necesarias para su difusión. A tal efecto, se hará una selección de textos [10 en total] que serán leídos en el evento por ZOOM del Grupo Atlántico que se realizará el próximo 30 de agosto, con motivo de los festejos del Primer Aniversario de la presentación pública, en horario a informar. Los poemas seleccionados serán publicados en las distintas plataformas del Grupo Atlántico. Requisitos La obra a presentar: ●        Debe estar escrita en  lengua española , original, édita o inédita. De ser una obra édita, se deberá garantizar la  disponibilidad de derechos de publicación y difusión. ● ...

Presentación de La ruptura, la última novela de Omar Ramos.

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Omar Ramos -miembro del GRUPO ATLÁNTICO- presentará este jueves 21 de noviembre, en la Sociedad Argentina de Escritores (S.A.D.E.), su última novela. Estarán junto al autor, dialogando con él sobre la obra y sobre su trayectoria, los escritores y Directores del GRUPO ATLÁNTICO: Gastón Fiorda y Héctor Alvarez Castillo. Moderará Viviana Rosenzwit, Directora de la Colección Ojo Lector del sello Moglia Ediciones.

Costumbre amorosa de los gigantes

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Daniel Frini Cuando un gigante decide proponerle casamiento a su novia, le ofrece una primorosa caja de madera de incienso rojo, más o menos del tamaño de sus manos y le dice, con voz quebrada: ―¿Te quieres casar conmigo? Ella la toma y exclama: ―¡Ay! ¡Por supuesto, mi vida! ¡Gracias, mi amor! ¡Qué hermosa! Temblorosa y con gran expectativa, la gigante abre la cajita y encuentra, sobre terciopelo azul ―color que, entre esta raza, simboliza fidelidad— un humano atado de pies y manos, su boca amordazada y un terror indecible en su mirada. Alrededor de su cuello, anudado un hilo ―hilo para los gigantes, gruesa cuerda para los humanos— de oro y plata. En una ceremonia muy emotiva, la mujer se inclina sobre la cajita y el gigante ata el cordel en la nuca de su amada, cuidando de que quede adecuadamente flojo. A continuación, ella se levanta de golpe y el hilo se tensa. El humano pendula sobre el pecho sonrojado, se contorsiona, encoje y estira sus piernas varias veces,...

Los vampiros torturados con boas de piel

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María Josefa Remersaro Surgieron como una presa entre las estrellas, con sus rostros blancos, su brillo que recordaba a la piedra. Etéreos. Tan puros como la brisa o más mórbidos que el viento. Habían conocido los nombres de la noche, y de ella venían, fríos espectros que vuelven las miradas en nada. Nacidos en el néctar de un amor prohibido a los hombres, ellos conocían los nombres de la noche, su aroma gélido al tacto. Avanzaron por el castillo con un lujo como sólo puede concebirse en los nobles de sangre. De acero. Para el negror y la sombra concebidos. Así los vimos, hiriendo nuestros párpados. Más que todo me inquietaban por su pasiva levitación, casi de fantasmas. Una paloma los invitaba a volar. Pero ellos le sonreían con impertinencia. Infinita concupiscencia. Me acerqué. No sabía qué hacer. Comprendí que intentar tocarlos era un sueño de demente y de ingenuo, estaban en una dimensión maldita, llena de ironía. Me di cuenta: estaban ahorcándose con esa boa de pi...

Escenario nocturno

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Carlos Romero Dormíamos. Y de pronto un grito. Un silencio espeso interminable y después... El aullido de sirenas acercándose como lobos en la noche. En la calle el asfalto ya reflejaba la tragedia. Destellos rojos, azules el aire grave. Un estupor circular arremolinado. Un escenario irreal bajo la lluvia. Y en el centro ella como dormida. El cabello de lado la boca entreabierta un zapato ausente y esa rosa… Esa oscura rosa brotando de su pecho. No pude evitar pensar que era muy bella. Texto seleccionado por el  GRUPO ATLÁNTICO  en su  Primera Convocatoria de Escritores , Leído en el Acto de presentación del Grupo que tuvo lugar el viernes 30 de agosto de este año en el Centro Cultural  La Grieta , Alsina 2143, Ciudad de Buenos Aires.

Yaca

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Gabriela Fernández Rosman Deslizo mi cuerpo sobre la geografía de juncos. El agua está calma y sin transparencias. De vez en cuando parpadeo un poco, sólo para soportar el sol estridente. Desconozco si se acerca el mediodía o acaba de cruzarse a la otra costa. Aquí no hay semitonos y el calor nunca se soporta. Algunos seres más pequeños se recuestan sobre la superficie larga de mi nariz. Me muevo poco porque la quietud alivia. Además, soy aficionado a contemplar. No es otra cuestión que idiosincrasia. En el pueblo, lo importante nunca es trascendente. Quizás nuestra adicción a los detalles nos impida mirar más allá de los esteros o puede que nuestro espacio sea más que suficiente. De todos modos y hasta de cualquier manera siempre transcurrimos y se envejece bien. Sólo cuando vienen con sus motores negligentes rugiendo condolencias inútiles, su sola presencia nos envicia el aire. La muerte de las calles de arena no puede detenerse cuando el asfalto avanza y no hay...

En el tren

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Fernando González Oubiña   No puedo creer, ella está dando a luz, y todavía no pasamos la frontera. Como un espectador tonto veo como se acuclilla sostenida del picaporte del baño, rompe bolsa y cae el líquido al piso, inmediatamente veo que ella toma la cabecita y se lo saca. ¿Es mi hijo? ¿Cómo pasamos de chatear por Facebook, del Whatsapp a esto?   Todo ese rollo imbécil de la “pareja cósmica” y las ideas pelotudas de la secta, (el tren casi detenido, debemos estar cerca de la frontera, hace fío por la altitud)   el Avatar le planteó desafíos y afrontar la búsqueda, la chilena no se decide por meses entre ese chico rubio y su novio, ¿Dónde aparezco yo en esta historia demente, soy el “Sacerdote astral” acaso? pero la confusión es que el padre debía ser chileno y yo no lo soy, tampoco puedo materializar entre las manos estatuitas de plástico… que quilombo, cuanta estupidez y ahora hay una criatura en medio de esta demencia y nada es como dijo el maldito g...

Desamor

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Jorgelina Etze Al mirarse en el espejo, la sorprendió el parecido con su madre. Pero con su madre ahora. Eso no podía estar bien. ¿Por qué se había abandonado de ese modo? Porque creyó que eso era lo que él esperaba: una mujer sencilla y modesta. Y ella se había comportado con modestia y sencillez todo el tiempo desde que lo eligió. ¿Por qué su indiferencia y su silencio, entonces? ¿Por qué tanta soledad? A su lado, todo fue sacrificio. Y ahora, al ver sus canas, se dio cuenta de que le había dado su juventud y que lo único que recibió a cambio fueron privaciones y promesas. ¿Cariño? No, cariño no. Tal vez la idea utópica de que él la escuchaba y el sueño de que la recompensaría. Pero nada de amor. Por él abandonó a su familia y a los amigos. Por él renunció a la maternidad. ¿Ahora qué le quedaba? Podía seguir a su lado, sí. Pero no quería: prefería quedar en la calle a seguir en esa vida a medias que sólo tuvo sentido cuando creía que su amor era correspon...